Y vuelvo a hablar de series.
Si la otra vez era para alabar los grandes estrenos que el dominio Obama nos obsequiaba, esta vez es para hablar de la indignación sobre las series de este país. Sí, indignación.

¿Y de dónde viene esta indignación?
Hoy, después de una dura jornada de trabajo (…) he llegado a casa y, como cada día, mientras tomaba el café post-comida miraba, como es habitual, el programa de canal 8 (“la televisió privada de Catalunya”) Arucitys. Sin ninguna duda, mi sección favorita es la Teletúlia, donde presentador y colaboradores (entre los que se encuentran mi adorado Spin!) comentan la parrilla del día anterior. En el programa de hoy se comentaba el hecho de que la “bandeja de entrada” de Globomedia se había saturado con quejas sobre los giros argumentales de la serie que emite Antena 3 cada miércoles Los hombres de Paco a raíz de la marcha de su protagonista al final de la temporada pasada. Y es que yo me indigno y eso que no la he visto en mi vida.
Casos similares se han dado en otras series made in Spain. El Duque dejó a las tetas sin paraíso y sin embargo se habla de nueva temporada. Los “niños grandes” de Los Serrano (serie que ha acuñado el término televisivo “final Los Serrano”) tomaron sendos caminos (música y cine) a mitad de serie y Belén Rueda se fue a un orfanato con el director de videoclips de Camela: de los “1+1 son 7″ solo quedaban 4, y las matemáticas seguían sin dar.
Pero aún vamos más alla. Yo soy Bea se quedó sin Bea y siguió siendo Yo soy BEA. INDIGNACIÓN. Aída metió a Aída en la cárcel para salir siendo una concejala antropófaga, y siguió siendo Aída. INDIGNACIÓN. Tooooodos loooocos.
La última novedad es la que presenta El internado, que sinceramente a mí me pasa un poco como con Fama: por mucho que lo intento, no entiendo de qué va el asunto. Resulta que han metido un movida de “asuntos nazis”, porque ahora es la moda (véase Valkyrie, The Reader, Good…). Y digo yo: ¿qué coño pintan los nazis en toda esta historia? Ahora, que si no lo entienden muy bien mis compañeras de piso que la siguen, voy a entenderlo yo, que no he aguantado más de diez minutos seguidos.
Y con todo esto me indigno. Y es que en este país no se sabe acabar una serie con dignidad: fijaos en Hospital Central, que se estrenó por allá el año 2000 y que lleva 17 temporadas!!!!
Y por eso, me sigo indignando. En el número de abril de Cinemanía se incluía un listado de las 50 mejores series del siglo XXI, listado que lideraban Six Feet Under (bronce), The Wire (plata) y The Sopranos (oro) [nota al Cordero: no te agobies, Lost era la cuarta]. Sobre The Wire no puedo hablar, porque no la he visto, pero SFU y TS tienen 5 y 6 temporadas respectivamente. Y las dos acabaron con dignidad (no todo el mundo opina lo mismo sobre TS, pero es otra historia, tal vez para otra entrada).
Ya sé que “nuestras” series se aguantan por dinero, pero vamos, que no me creo que Hospital Central dé más dinero que The Sopranos. Y digo yo… ¿que no sería más lógico hacer series más cortas y de mejor calidad? Pero claro, si pienso en el tema, me indigno, así que lo dejo.
Yo me indigno.
Se indignan mis compañeras de piso.
I
N
D
I
G
N
A
C
I
Ó
N.
No te ofusques ni te indignes con las series producidas en nuestro santo pais. Al final, como en nuestras series, todo será un sueño.
S
E
R
R
A
N
A
D
A!!!
Este es un tema que ya hemos hablado en varias ocasiones. Cualquier persona con un mínimo de sentido común coincide en que se podrían mejorar las series considerablemete cambiando la estrategia comercial más que la artística.
Made in Spain
Pero bueno chiquilla!! que te dejas sin comentar la mejor serie española del momento!!! Follamos O Qué? (FOQ). Claro, que por otro lado entiendo que no te produzca indignación proque es la serie que lo tiene todo!!es imposible aburrirse porque en 5 minutos de la vida de estos chicos ya hay más que contar al psicologo que tú en 25 años. Pa que veas, son tan completos que para no ser menos que el internado tambien metieron a un neonazi, que en el mismo capitulo se hizo y se quitó, así me gusta, ritmo y acción!!
Joder, joder… mira que olvidarme de “Follamos o qué?”…
Tienes razón… no tengo vergüenza!
jajajaja